jueves, 27 de enero de 2011

Cosas que pasan

Supongo que alguna vez te has parado a pensar el lo mucho que te gusta algo. Ya sea un deporte, tu trabajo, la personalidad de alguien... No se.
Pues a mi me gustan muchos deportes. Uno de ellos, el que practico es el baloncesto. Dicho así parece que soy una de las lumbreras del equipo. Pues no. Soy de las malas. Aunque bueno, sin hecharme flores ni nada del estilo que yo soy la primera que digo que soy mala. Soy una mezcla de dos mitades extrañas al juntarse, porque en los entrenamientos te puedo hacer una jugada y dejarte con la boca abierta, pero en los partidos puedo hacer el peor churro jamás visto por ningún baloncestista.
La cosa es, que hasta el otro día estaba segura de todo. Estaba segura de porqué cada domingo me deprimía diciendo: mañana es lunes, clase por la mañana y por la tarde, ahhh! pero luego entreno! y sonreía. Sonreía porque quería ir a entrenar. Estaba segura de lo que hacía entrenando, porque yo sabía que era mala, pero yo por dentro me veía como una fiera, y ello me daba fuerzas para seguir intentándolo y entrenando hasta que me saliese mejor que a todas. Estaba segura de que ganaríamos todos los partidos de la liga, y los que perdiésemos no sería porque no lo hubiésemos intentado. Y si iba a ellos y el entrenador no me sacaba yo me seguiría sintiendo orgullosa de pertenecer a tal equipo como es el mio. Porque lo he defendido y orgullosa siempre de ello. Estaba segura de todo eso. Por lo menos hasta aquel instante en que me vino a la cabeza la pregunta más estúpida que me podía haber planteado: Qué hago aquí? No soy buena, no mejoro, no tengo ni puñetera idea de esto. Y eso mismo me dijo el entrenador. Y me quedé pensando... El caso es que alomejor estoy perdiendo el tiempo entrenando y podría estar haciendo surf, algo que me gusta y que sé podría intentar. O navegando, algo en lo que soy buena. Pero no, yo estaba entrenando al baloncesto, porque así empecé con 8 años, cuando estaba segura de que ese era mi deporte y en donde encajaría siempre.
Pero bueno, los 8 años es una edad llena de fantasías y de mundos paralelos, no? Alomejor solo fue una ilusión falsa. Nunca lo sabré. Aunque llebo luchando por esa ilusión un tiempito. Pero no sé.
Pero bueno, mi história de deporte tiene más baches y más gordos. El peor es una hitória demasiado triste que creo que escribiré en otro momento.
Supongo que no me queda otra que seguir entrenando, aunque qué quieres que te diga...Me parece que aquella sonrisa de pre-entrenamiento, me la han arrancado.
http://www.youtube.com/v/RuWGb5qwQec

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